Culturilla cervecera: Instrumentación necesaria

Para empezar a preparar cerveza en casa, no hace falta tener en casa mucha instrumentación, vamos a ver cual es el material imprescindible para empezar, con el tiempo podrán ir mejorando tu equipo.

Olla: Nos hará falta para realizar el macerado si partimos de todo grano y para la cocción.

olla

 Fermentador: Es un cubo de plástico o cristal, donde fermentaremos nuestro mosto, en el caso de la foto, podemos verlo de 30 litros con grifo y escala volumétrica. El fermentador debe estar certificado para uso alimentario. En la tapa dispone de una apertura para colocar el airlock.

fermentador

 Airlock: Sirve para dejar salir el dióxido de carbono del fermentador durante el proceso de fermentación evitando que entre aire del exterior y prevenir posibles contaminaciones.

 

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Chapadora: Para cerrar herméticamente las botellas colocando las coronas y las propias chapas coronas.

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Cepillo limpiador de botellas: Nos sirve para limpiar bien las botellas.

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Paleta: Nos es útil para remover los ingredientes y para oxigenar el mosto.

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Cerveza de Cádiz Maier

En este video podemos ver la microcervecería de Cádiz Maier, como se fundó, su relación con la universidad… Como casi todos los negocios empezaron en un garaje, durante 2 años hicieron cerveza casera que compartían con sus amigos. Esta afición poco a poco se convirtió en una pasión y se plantearon un día hacer de este hobby una profesión, y así nació Maier.

 
Actualización 28/09/2017 Youtube ha eliminado el video.

Culturilla cervecera: El IBU

El lúpulo es la flor hembra de la planta (Humulus lupulus) usada como saborizante y agente estabilizador en la cerveza.

El ácido del lúpulo tiene un suave efecto antibiótico contra las bacterias Gram-positivas, y favorece la actividad de la levadura de malteado.

El lúpulo se utiliza básicamente en la fabricación de cerveza, de la que se considera una de sus materias primas o constituyentes notables insustituibles, junto con la malta, el agua y la levadura, proporcionándo su característico amargor al cocer junto con el mosto, proceso que produce la transformación (isomerización) de sus resinas convirtiéndolas en compuestos amargos. ¿Cómo medimos este amargor? Con IBUs.

El IBU, es una acrónimo que significa International Bitterness Unit (Unidad Internacional de amargor).

Cuanto mayor sean las IBU más amarga será la cerveza. Un IBU equivale a un miligramo de ácidos alfa por litro de cerveza. A veces, para simplificar se mencionan las IBU simplemente como BU.

Como general, cuanto mayor es la densidad inicial se necesita mayor cantidad de iso-a-ácidos para balancear el sabor dulzón de la malta.

Los índices donde se mueve el IBU varían, como no podía ser de otra manera, y dependen del lúpulo utilizado, de los gustos del público, así las lagers americanas tienen un IBU entre 8 y 12, la Bud y la Heineken (pilsener) de 35 a 40 IBU llegando en el caso de las pale ales inglesas hasta los 45 IBU. En medio, alrededor de 16, están casi todas las españolas.

Los entendidos nos dicen que el índice IBU tampoco aporta exclusivamente el valor respecto del sabor de la cerveza, sino que habrá que tener en cuenta también la cantidad de malta utilizada en la elaboración (de ahí que la apreciación del amargor en las cervezas negras en comparación con las claras varía incluso con distintos IBU. Parecen menos amargas).